IMG_2639_1_1El 18 de marzo de 2015 hubiese cumplido 79 años el poeta y diseñador gráfico (comunicación visual) Gustavo Adolfo Valdés de León, guatemalteco nacido en 1936, quien falleció el domingo 9 de noviembre de 2014 en Buenos Aires, Argentina, hace apenas cinco meses.

Gustavo Valdés radicaba en Buenos Aires, ciudad adonde llegó después del 9 de septiembre de 1954, cuando tenía 18 años de edad, junto con más de doscientos exiliados guatemaltecos y de otras nacionalidades, como, por ejemplo, el novelista hondureño Ramón Amaya-Amador; Saúl Osorio Paz, que años después fuera rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala; Rolando Ramírez, otrora comandante en el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP); y otros.

Ya escribía poesía antes de su salida forzada de la tierra que lo vio nacer, y estando asilado entre julio y principios de septiembre de 1954 en la Embajada de Argentina en Guatemala, junto con Ernesto Guevara de la Cerna, le dio a leer uno solo de sus poemas, al extremo que este lo cuestionó injustamente ‒qué sabía de poesía el médico de 23 años‒ diciendo: “Sólo leí una de sus composiciones hechas en verso libre y con marcado contenido de lucha social, pero sin esa chispa que distingue al auténtico poeta. Es un muchacho de 18 años, con carácter pícaro de mocoso que se reconoce dentro de la edad, a pesar de ciertos brotes de seriedad. Es un carácter recto y franco, sin mayores pretensiones políticas[,] pero capaz de llegar a tenerlas con el tiempo.

Gustavo regresa a Guatemala en las postrimerías de 1972, y en 1973 presenta al concurso de poesía de los Juegos Florales Centroamericanos un poemario de 19 composiciones suyas, algunas escritas en Guatemala y otras en Buenos Aires, agrupadas con el título Sabor de Guatemala; se le adjudica el primer premio, en tanto que el segundo, a Luis Alfredo Valdés Arango. Fueron publicadas en septiembre de ese año con el título genérico de Poesía.

Cabe anticipar que en Sabor de Guatemala no se encuentran frases ampulosas sobre el sabor de las comidas chapinas, ni de la maravilla de lugares naturales que existen para solaz. En su poema tribu a la que pertenezco, Valdés hace referencia, burla burlando, al paraíso que es Guatemala, que se vende a los turistas: “le vendemos el paraíso terrenal típico y colorido / simple y elemental”; y aunque lo haya escrito en Buenos Aires, era peligroso decirlo en 1973 cuando se publica, pues también agrega:

me detengo a la orilla del río de mi sangre:

allí el pasado mora pero empuja al futuro

la vieja tribu a la que pertenezco

diezmada perseguida destruida colonizada por los Conquistadores

reúnese de nuevo bajo los grandes árboles

la guerrilla establece en la selva su semilla impetuosa

la tempestad de la revolución asola rancheríos

incendia las praderas los cañaverales

los pájaros la esparcen por el aire

 

este es el territorio que reconozco y amo

que reconozco mío:

tribu a la que pertenezco

 

en algún lugar sobre la tierra

posiblemente al norte

existe una región llamada guatemala:

tribu a la que pertenezco

En virtud de que Sabor de Guatemala es la única obra poética de su vasta producción literaria, con sumo respeto este “editor”, que no biógrafo suyo, se toma la libertad de denominarlo poeta de un solo libro.

En 1976 vuelve a Buenos Aires, y a partir de 1977 se desempeña como diseñador gráfico. Por sus conocimientos y valiosa experiencia ingresa en la cátedra en dos universidades bonaerenses, e incluso en 1990 se convierte en miembro fundador de la carrera de diseño gráfico en la Universidad de Palermo. Sus hallazgos respecto a las deficiencias teóricas de alumnos y docentes en la materia, lo llevan a publicar entre 1990 y 2009 significativos ensayos donde cuestiona a los gurús del diseño, así como a aquellos que desde la cátedra deforman a los discentes. Varios de esos trabajos reúne y edita con el epígrafe Tierra de nadie. Una molesta Introducción al Estudio del Diseño (2010).

No obstante estar afectado por una seria dolencia física, que a la postre lo llevó al panteón de los poetas, todavía en agosto de 2013 dejó inédito un ensayo donde retoma su propia veta, Exilio y poesía (texto provisorio), donde  recordó un poema de su autoría, aparta de mí tu cáliz (1973), que para ilustrar al amable lector se transcribe del mismo un fragmento:

padre mío

por qué me has abandonado?

si pudiéramos juntos reconquistar esa perdida primavera

si el largo amargo río su cauce remontara

si el milagro del clima descendiera de pronto sobre mí

si mi lejana niñez reconquistara

tardes por calles de tierra transitadas

el remoto jardín con rosas y granadas que a veces en mis sueños

detonan su carga de perfume

llanos de la cipresalada que ya no existen

remoto árbol en perdida hondonada ―más que árbol, amigo―

continente de pájaros y flores y cielos increíbles

que ha devorado el tiempo

 

si el largo camino desandase de años memoriosos

si juntando nuestras fuerzas

yo de aquí

tú de allá

lográramos hacer rodar hacia atrás la rueda de la historia

y cuidadosamente despertar en un lluvioso junio

bajo el asedio de la guerra

y tantas ilusiones pisoteadas por los cascos del tiempo

allí me quedaría

en el centro del mapa

allí cavaría mi trinchera o mi tumba

allí plantaría el árbol de mi canto

jacarandoso libre tropical y violento

la alegría de vivir mi tierra poblaría sus ramas

de pájaros de júbilo

azulejos sanates las musicales flechas

repartiendo el sonido

el transparente incendio del atardecer me inundaría

de canciones bajo la marejada de sonetos en celo

somnoliento perfil de los volcanes

sosteniendo la pesantez del cielo

el repartido corazón de las marimbas

el olor a mediodía del aire atravesado

por ráfagas de música

cierta textura incomparable de la tierra

cálidas noches color galope alazanado

tibieza del hogar ausente

 

Sirva el documento, que el lector puede consultar cuando lo desee, como un homenaje en su memoria. Para descargarlo, por favor pulse en el siguiente enlace:

Sabor de Guatemala en Gustavo Valdés

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